Como bien dijo Ludwing Feuerbach «Somos lo que comemos”. Hoy quiero hablaros de la importancia de la nutrición sobre nuestro cuerpo, en concreto sobre nuestro sistema inmune.

Una dieta variada, equilibrada y saludable, así como un consumo de probióticos contribuyen al correcto funcionamiento del sistema inmune.

Muchos estudios demuestran que una dieta equilibrada refuerza el sistema inmunologico. Y estaréis pensando qué alimentos son aquellos que nos ayudan a reforzar nuestro sistema inmune, pues aquí os lo dejo…

  • Alimentos ricos en grasas saludables como por ejemplo pescados azules, como sardinas, salmón, atún y aceite de oliva virgen extra, frutos secos y aguacete. Es interesantes que nuestra dieta tenga una variedad de estas grasas saludables, pero siempre con moderación y en su justa medida para no favorecer el aumento de grasa corporal.
  • Frutas y verduras: todos estos alimentos son esenciales porque tienen un alto contenido en vitaminas y minerales. Principalmente las vitaminas son aquellas que nos aportan el alto contenido en compuestos antioxidantes, que son de vital importancia. Por eso es importante dar color a los platos. Una de las vitaminas más interesantes el la vitamina C.
  • Consumo de lácteos fermentados como el yogur y el kefir contribuyen a aumentar las defensas inmunológicas.
  • Otros alimentos que son antioxidantes y nos ayudan a reformar el sistema inmune son el jengibre, cúrcuma, té verde…
  • Otra vitamina que es difícil de encontrar en algunos alimentos y que interviene en el sistema inmune es la vitamina D. Esta vitamina es muy fácil de obtener en el momento que nos encontramos ahora mismo, conseguir unos niveles correctos de vitamina D los podemos conseguir con una exposición regular y controlar al sol, en este caso con tomar el sol durante unos 20 minutos al día sería suficiente, siempre teniendo en cuenta las recomendaciones generales en el momento de la exposición.

Estos serían los aspectos básicos que deberíamos tener en cuenta para reforzar el sistema inmune con respecto a la alimentación. Es verdad que hay otros tipos de hábitos que afectan igualmente de forma directa a la calidad e nuestros sistema inmune como por ejemplo el tabaco, sedentarismo, consumo de alcohol… Es decir todos aquellos hábitos que son perjudiciales para la salud.